La tipografía es una técnica de impresión en relieve para producir textos impresos. Sus orígenes datan de 1439, cuando Johannes Gutenberg inventó un proceso en el que cada letra estaba realizada en metal. Utilizó este “tipo móvil” en una de sus primeras imprentas: una prensa de uva que adaptó para la impresión. El primer libro impreso con tipos móviles de Europa fue la llamada Biblia de Gutenberg, también conocida como Biblia de las 42 Líneas, que se completó en 1456 con una tirada de 180 copias.

Aunque muchas culturas, en especial China y Corea, experimentaron con formas primitivas de impresión, fue en Europa donde tuvo una mayor repercusión social y cultural. El invento de Gutenberg se difundió con rapidez, y en el año 1500 había más de 1.000 talleres de impresión en toda Europa. El sistema de impresión inventado por Gutenberg se considera uno de los inventos más importantes de la modernidad.

La tipografía fue la técnica de impresión habitual durante más de 500 años. A partir de la mitad del siglo XX, las nuevas tecnologías empezaron a desplazar las técnicas tradicionales de impresión desde el punto de vista comercial.

En los últimos años hemos asistido al resurgimiento de la tipografía como actividad artesanal en todo el mundo. Uno motivo posible es la llamada fatiga digital, el deseo de diseñar y crear utilizando las propias manos, y la idea de cerrar el círculo yendo de la artesanía a la tecnología y viceversa.